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martes, 2 de noviembre de 2010
El horario de invierno causa cambios de comportamiento y altera el sueño.
El domingo a las 3 de la madrugada, se atrasó la hora hasta las 2 para adaptarnos al horario de invierno.
Por pequeño que parezca el cambio, los expertos advierten de que éste es percibido por el cerebro, que tarda un par de días en adaptarse. Al margen de alteraciones en personas con problemas psicológicos, causa trastornos a toda la población.
EFE, Madrid
Los relojes se atrasaron este fin de semana una hora para dar inicio al horario de invierno, un cambio que genera alteraciones en las hormonas producidas por el cerebro. A las 03:00 de la madrugada del domingo las manecillas cambiaron a las 02:00, una medida que obliga a todos los países de la UE y cuyo fin es el ahorro de energía.
Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), del Ministerio de Industria, el potencial de ahorro en iluminación en España puede llegar a representar un 5% de consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones.
La adopción del horario de invierno trae consigo una modificación en las horas de luz que, aunque pequeña, no pasa desapercibida para el cerebro humano, explicó Ricardo Martínez Murillo, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
La causa está en un cambio de los niveles de hormonas que se producen en un núcleo del cerebro denominado hipotálamo.
La retina percibe los cambios en la luz y envía la información al hipotálamo, cuya respuesta se traduce en la producción de una serie de hormonas. Si el estímulo luminoso cambia, también lo hace la reacción de esta zona del cerebro.
Aunque se originan cambios a diario de forma natural con la sucesión del tiempo, éstos entran dentro de lo que se denomina ritmo circadiano. El problema surge cuando el cambio es más brusco.
Así, con la adopción del horario de invierno, el organismo necesita uno o dos días para adaptarse.
En los niños, se ha demostrado que se pueden producir cambios en el comportamiento, tales como una disminución perceptibles también en aquellos que tienen algún tipo de trastorno psicológico (esquizofrenia, bipolar, etc).